Los verdaderamente talentosos, siempre se mantienen en las sombras entre la muchedumbre, tan lejos como sea posible del reconocimiento.
El barril vació da un eco más sonoro que el lleno.
Las personas vacías necesitan hacer mucho ruido.
Al contrario, las personas cultas no necesitan que los demás las reconozcan, ni se pavonean de su conocimiento, restregándosela en la cara de los demás.
La cultura siempre va de la mano de la humildad.
Antón Chéjov

No hay comentarios:
Publicar un comentario